octubre 20, 2017

Yossi leyendo

Mi nombre es Yossy Katherine Carranza Guevara, tengo dieciséis años y soy de San Luis de Lucma, en la provincia de Cutervo.
La lectura para mí es una magia: cuando leo o tomo un libro me sumerjo en sus palabras. Hay palabras que me hacen reír, o me hacen llorar. La lectura es mi vida porque me encanta leer: es increíble meterme en esos cuentos y alucinar que soy la autora.
Bibliotecas Rurales me ayudó muchísimo porque uno de los principales inspiradores fue el Coordinador de mi zona, trayendo sus libros. Con mis compañeros leíamos y fue ahí donde descubrí que la lectura me encantaba, me apasionaba. Es por eso que la lectura es ahora mi pasión.
Me da pena que mucha gente no le tome tanta importancia a la lectura; más prefieren ir a internet y todo eso, cuando podrían por ejemplo leer obras. Pero ya no las leen sino compran películas y las miran en la televisión.
Ahí tenemos un gran desafío.

En el Congreso de Geografía

Nuestra compañera Nathalia Quintero –voluntaria de la Red–, viajó a Tacna para participar en el Congreso de Geografía con la ponencia titulada: Libros y geografías rurales: el caso de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca-Perú.
Allí expuso algunas reflexiones sobre la geografía cultural de los libros y la geografía andina cajamarquina; contó a los asistentes quiénes son los lectores, escritores y hablantes de la Red de Bibliotecas Rurales: dónde, cómo y qué leen, escriben y conversan.
En su presentación resaltó que: “los campesinos, comuneros de Cajamarca miembros de la Red de Bibliotecas, están hondamente vinculados con la vida y la felicidad. Ellos hacen parte de una visión sagrada de la naturaleza, unidos a la fuerza enunciadora y criadora de la solidaridad y el encuentro; al ritmo acompasado y complementario de la tierrita: de su chacra y sus cultivos, que son alimento, son agua, son sustancia viva de la tierra a la que quieren, cuidan y protegen”.
Nathalia resaltó que en la Red no dejamos de examinar el sentido de la tarea, los impactos de las acciones, las razones que nos fundaron y nos hacen presentes aún hoy; nos preguntamos por el tipo de sociedad que soñamos y merecemos, por el mundo que queremos para nuestros hijos, por la reverencia y sacralidad que le debemos a la tierra, al agua, a los Apus, a los difuntos, a los alimentos, al sustento de una vida que sea digna de ser vivida. Y dejó en claro –como solemos hacerlo de manera coherente y consecuente– la innegociable posición en defensa de la naturaleza.
La Red llega también a universos académicos donde mueve y conmueve, inspira y, como dijo la profesora Miroslawa Czerny, llena de optimismo pues hace sentir que ¡sí es posible!

octubre 18, 2017

Lanzamiento del Inventario turístico de Cajabamba

A fines del mes de setiembre tuvo lugar la presentación del libro ‘Inventario turístico de la provincia de Cajabamba’, durante la tradicional noche cultural realizada en el marco de las Fiestas de esta provincia cajamarquina.
En la presentación que nuestro compañero Alfredo hiciera, resaltó la utilidad que tienen libros como estos, ya que ofrecen información relevante del propio territorio, de aquello que queremos y que nos hace sentir orgullosos. Cajabamba, dijo Alfredo, “tiene incontables fortunas, y este libro es un espejo en el que podemos redescubrirlas mientras nos miramos. Es decir, en estas páginas nos vemos reflejados a la vez que se refleja la tierra y la belleza con la que hemos sido hechos”. Destacó el empeño, la persistencia y el amor con que don Miguel Rodríguez Sánchez y Miguel Rodríguez Roncal —autores del libro— han dirigido sus búsquedas y proyectos.
El inventario turístico de Cajabamba se une a la circulación de los libros que hace la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca. Es una muestra de la pasión por los lugares y las geografías, sellos de la vital presencia de la naturaleza, del tiempo y el espacio, de las permanencias y la memoria de los pueblos.
Sea el momento de felicitar a sus autores y exaltar los lazos de una imperecedera amistad, que ha cruzado tiempos, disertaciones, aprendizajes, enseñanzas y la profunda pasión por conocer el entorno que a todos nos habita.

Andares en Contumazá

“El cerro Colladar anuncia lluvias: el apu se ha puesto gorro”, indicó Alfredo. Son las señales que la naturaleza plena —por los caminos hacia Contumazá— nos mostraba. Podríamos decir que esta provincia además de ser “Tierra de intelectuales y buen trigo”, como anuncia un enorme cartel a la entrada del pueblo, es tierra de bibliotecarios y comuneros, pues, el movimiento de libros, lecturas y conversas animan diariamente a las familias contumacinas. Y los encuentros tuvieron corazón y sentimiento.
Con la familia de Ramiro Yglesias, coordinador de la zona, doña Isabel, su hijo Javier y la grata compañía de Roque Florián, veterano coordinador del sector La Cocha, aprendimos el significado de la palabra Comunidad, cómo funciona esta manera de tenencia de la tierra, las dificultades y las estrategias de organización.
Con Andrés Léon, otro de los bibliotecarios veteranos de la Red, tuvimos una entrevista para rememorar los inicios, sus recuerdos del padre Juan Medcalf y de Alfredo Mires (“Cuando él estaba chibolito”, nos dijo).
Con Marcos Florián, bibliotecario de Taya El Colal, también tuvimos un memorable encuentro. Él, con entusiasmo mostraba, su cuaderno de rescate pleno de letras, recuerdos, sabiduría y sencillez; las palabras, los dibujos, el conocimiento campesino puesto a disposición para ser publicado, para compartir y avivar las voces nuestras.
Contumazá es realmente una provincia de comuneros inmensos; ellos, con los libros, las lecturas y las escrituras de sus propias tradiciones, han hecho de la Red de Bibliotecas Rurales una experiencia ejemplar para toda esta familia.

Entrevista

El pasado 18 de setiembre se emitió el primer programa de Radiolibros, en Radio Nacional del Perú. Para esta ocación entrevistaron a nuestro compañero Alfredo Mires Ortiz en torno a la experiencia y quehacer de nuestra Red.
Aquí el enlace de la entrevista (que empieza como a la mitad del programa):

En Catache

A fines de septiembre anduvimos en Catache, provincia de Santa Cruz. Ahí nos encontramos con docentes, estudiantes, autoridades y padres de familia interesados en conocer sobre nuestras Biblioetcas Rurales.
Los participantes del encuentro –en la Institución educativa San Agustín de Catache–, miraron, escucharon y hablaron: Fueron artífices de un momento en el cual las sensibilidades brotaron y las proyecciones florecieron.
Cómo olvidar las palabras de una autoridad comunal, cuando dijo que, en sus 72 años de vida, nunca había oído una propuesta como la nuestra. O las palabras de uno de los profesores jóvenes, al reconocer con gozo el hecho de ser campesino y enorgullecerse con los referentes dignos y firmes de la tradición chacarera. Cómo olvidar la mirada reflexiva y atenta de todos los participantes y las palabras de nuestro compañero Alfredo diciendo que la lectura es un desarrollador de la mente, que leer es un franco apasionamiento y que el libro es una fuente en la que podemos vernos a nosotros mismos…
Los participantes, como en comunión, tejieron con las palabras los posibles encuentros, los posibles vínculos comunitarios y educativos; dejaron presta la madeja de proyectos conjuntos donde los libros, las lecturas, los cuentos, las tradiciones, el mundo andino y un futuro plan de lectura podrán abrir caminos vibrantes y generosos por donde muy seguramente caminaremos juntos.

Naciendo en Santa Cruz

Los recuerdos de los caminos andados a fines de setiembre, las conversas previas, los santuarios de arte rupestre por visitar y la exuberante geografía sagrada y planetaria se unieron a la presencia inmensa y cálida de las gentes de la comunidad de Poroporo, en el distrito de Catache, provincia cajamarquina de Santa Cruz.
En todos estos años, nunca habíamos estado como institución en Santa Cruz: fuimos tras mucho tiempo de coordinaciones telefónicas y epistolares con el Prof. Luis Calderón quien allá fue, además, un grato guía.
Nuestro compañero Alfredo, al ritmo de algunos cuentos recogidos en las comunidades de Cajamarca y publicados por la Red, mostró cómo las voces de los comuneros se extienden de provincia en provincia, de familia en familia, de pálpito a pálpito por el extenso territorio cajamarquino. Alfredo exaltó el tesoro que encierra el ser chacarero, cultivar y leer la tierra, vivir en comunidad; explicó cómo es aquello de trabajar como voluntarios, con libros, lecturas y rescate de las tradiciones de nuestros pueblos campesinos y las maneras de realizarlo.
Muchos ojos y corazones interesados, entusiasmados, mostraban que querían tener los libros en sus manos. Muchas voces contaron cuántas historias tienen para relatar, cuántas reuniones faltan para continuar.
La asamblea comunitaria decidió formar su biblioteca Rural.
Luego de entregar el lote de libros y elegir a su bibliotecario, la comunidad de Poroporo, se integra a este deseo de leer y ser leídos, de escribir y ser escuchados, de encontrarse con letras, conversas y presencias.
Damos la bienvenida al profesor Gabriel Paz, nuevo bibliotecario, y toda la comunidad de Poroporo. Es una alegría inmensa que hagan parte de esta familia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca y que juntos iniciemos este andar, este trayecto, este pálpito comunal.

septiembre 19, 2017

En las comunidades de Sócota

A inicios de setiembre nuestra compañera Rita Mocker viajó a Sócota, en la provincia de Cutervo, para visitar a los Coordinadores del Programa Comunitario en la zona, acompañada por Ilse y Hannah, visitante y voluntaria en la Red. El verde de los montes y el canto del río nos daban la bienvenida a este grato pueblo.
En la casa de don Abel hicimos una reunión con los padres y niños a su cargo. Las madres habían hecho un gran esfuerzo para venir y estaban animadas y de buen humor. Rita conversaba con cada mamá e hijo para ver cómo les iba y si se tendría que empezar alguna otra terapia o apoyarles de alguna otra manera. La coordinadora Nadia vino también y asistió en la reunión: quedamos muy impresionadas con el esfuerzo que los coordinadores y las famílias de los niños estan haciendo. Y lamentamos mucho el deceso de uno de los niños: pensamos mucho en su madre y toda su familia.
El día siguiente salimos temprano al pueblo de San Luis de Lucuma, y con don Abel visitamos a unos niños en el caserío de Chilac. En la tarde nos reunímos en San Luis de Lucma con la coordinadora Luz Nelva y los niños que atiende. Rita habló con cada niño y su mamá o papá, y les mostró algunos ejercicios y masajes de los pies y de la cara.
El último día de nuestra estancia visitamos a la coordinadora Ángela en el pueblo de Huarrago. Llegando, dona Ángela nos presentó al profesor y al salón de su hija Aldana, y la niña Fiorela que también está en el Programa Comunitario. Las dos niñas, atendiendo clases todos los días, estaban atentas a la instrucción del profesor, y se habían hecho buenas amigas con sus compañeros, gracias al esfuerzo de doña Ángela y del profesor. Durante la reunion en la casa de doña Angela nos encontramos con todos los niños a su cargo, además de sus papás y mamás.
Para el almuerzo cocinaron los adultos, mientras con los niños picamos frutas para hacer una ensalada. De postre, la señora Ilse preparó una mazamorra de quinua con ensalada de fruta ¡que nos gustó a todos! Para teminar la reunión, Ilse dio una pequeña presentación sobre la nutricion, explicando qué podemos comer para alimentarnos bién. La quinua, un grano ancestral y nativo de la sierra andina, tiene un valor nutritivo que no se puede comparar con ningún otro grano. Además de ser bueno para comer, es facil de sembrar, así que cada uno debería dejar un poquito de espacio en su chacra para sembrar su quinuita. ¡Agradecemos de todo corazon a quienes apoyan voluntariamente al Programa Comunitario y por acompañarnos en nuestro quehacer!
Al regresar a Cajamarca el jueves, nos despedimos de los coordinadores, de los niños y sus familias, y del bonito valle de Sócota, con el corazón recargado de buen ánimo.

Un nuevo encuentro

El primer fin de semana de setiembre se llevó a cabo el último encuentro de capacitación del Programa Comunitario de este año. Lastimosamente, por distintos motivos, no todos los coordinadores podían participar en este evento. Sabemos que ellos son los primeros en lamentar su ausencia, ya que nuestras reuniones no sólo son para aprender y compartir, sino sobre todo encontrarnos en familia.
Después de este fin de semana compartido recibimos un grato y muy amable correo de nuestra compañera colombiana Nathalia Quintero quien participó activamente durante esta reunión. Aquí les hacemos partícipes de sus palabras.
Quiero felicitarles por el Encuentro, la agenda propuesta fue excelente y su desarrollo ordenado, ilustrativo y esencial para los asistentes. Infinitas gracias por todas sus enseñanzas, su inmensa sabiduría, generosidad y claridad para ilustrar temas esenciales para los coordinadores 'sanadores' del programa, incluso son temas muy importantes para cualquier persona, ¡cuánto aprendí escuchándote!
Con toda mi admiración y cariño.
Abrazos fuertes!
Gracias, Nathalia, por alentar y acompañar nuestro camino.

Pascual

El camino desde Cajamarca hasta Chuco, en la provincia de San Marcos, nos tomó unas tres horas; así llegamos con Alfredo a la casa de doña Juana y Pascual Sánchez. El trayecto estuvo lleno de entusiasmo y tonadas con sabor a verde, montañas, sembrados, siemprevivas y quindecitos.
Cuando llegamos, luego de saludar a doña Juana, fuimos a buscar a la chacra a Pascualito. A lo lejos vimos su delgada silueta y su sombrero sanmarquino: recogía el trigo en compañía de su hijo Manuel, coordinador y bibliotecario.
Sus pasos lentos pero firmes, su cabeza que bajaba para mirar su recorrido y luego se levantaba para dirigir sus ojos hacia nosotros, con esa generosa sonrisa de bienvenida.
Fue grandioso volver a ver al bondadoso y sabio Pascual. En esos momentos no es fácil contener la emoción, sellada con el saludo genuino y cariñoso de Pascual. Conmueve ver a dos grandes abrazarse con imperecedero afecto, ver juntos a los dos veteranos de este movimiento de libros, comuneros, círculos de lectura y familias. Da ganas de seguir leyendo, da ganas de ser chacarero, da ganas de ser bibliotecario y recorrer una y otra vez los campos de Cajamarca.
Fuimos a la casa y la magia continuó. Pascual nos contó cómo había sido su vínculo con los libros, con la lectura, con el conocimiento. Su padre iba con cierta regularidad a la botica, no a comprar medicinas, sino para adquirir libros que allí se vendían, libros para llevar a la casa. De allí que él y sus hermanos tenías provisiones para el alma. Nos contó que entre sus lecturas se encuentran libros como ‘Los pilares de la tierra’, la Biblia, Historia de Roma Antigua y ‘La historia de Carlomagno’, entre otros.
Con gran solvencia histórica, Pascualito nos relató los nombres e historias de varios reyes lombardos y carolingios de la época medieval europea. También nos explicó el proceso de la siembra del trigo, la papa, la lenteja, las habas, alfalfa y otros muchos sembrados que la tierrita nos ofrece; reiteró que no vende lo que brota de ella, pues son regalos que están para ser servidos en la alimentación de la familia, compartir con sus vecinos y su comunidad.
Luego, un rico almuerzo amenizado por el ritmo sonoro de la voz de Pascual: relatos de vida, experiencias, reflexiones hondas y actuales y mucha, mucha sabiduría.
¡Gracias Pascual, gracias Alfredo, gracias a los comuneros de la Red por ser, existir y persistir!