julio 26, 2017

Familia

Diciendo adiós duele, es cierto. Sin embargo, optamos por sentir este dolor, o la posibilidad de sentirlo, cuando elegimos hacer conexiones genuinas, cuando construimos nuestras familias, cuando abrimos nuestros corazones. Y la felicidad que obtenemos de estas conexiones, el enriquecimiento de nuestras almas, es lo que ganamos por asumir el riesgo.
Tener familias que abarcan la tierra significa que no importa donde estás: siempre falta alguien. Pero sabiendo que, aunque lejos, están presentes; que aunque su camino a veces se aparta del tuyo, todavía caminan a tu lado: se restringe la distancia al reino físico.
Los momentos de separación también sirven para relexionar y expresar gratitud. Al salir de Cajamarca mi gratitud se dirige a mi familia cajamarquina, por invitarme a ser aparte de la suya. Gracias al movimiento de las Bibliotecas Rurales por abrirme el círculo y darme la bienvenida. Gracias por sus enseñanzas, por mostrarme que la resistencia a lo que no queremos debe ser precedida y constantemente acompañada por la creación y protección de la vida que deseamos: vivir nuestra realidad deseada con dignidad y presencia.
Gracias por enseñarme el valor de (re)conectar con nuestros antepasados ​​y, a través de su sabiduría, con la Tierra y el Cosmos. Por enseñarme la esencia de la comunidad y cómo nutrirla.
Gracias por todas estas enseñanzas y mucho más, pero sobre todo por enseñar con el ejemplo, por iluminar el camino.
No es más que un hasta luego, y que el luego sea pronto.
Lynda Sullivan
26 julio 2017

julio 23, 2017

Lizeth

Hace un tiempo, Lizeth Andrea Aristizábal Amaya –estudiante colombiana de bibliotecología en la Universidad de Antioquia–, supo de Bibliotecas Rurales. Entonces nos escribió para preguntar las posibilidades de venir.
Ahora Lizeth está aquí, con nosotros, integrada a las tareas de la Enciclopedia Campesina.
“Hay espacios muy precisos –nos dice– para existir en plenitud: Cajamarca, con su gente laboriosa y amable, sus montañas sagradas y su preciosa cultura, es sin lugar a duda uno de ellos. A este lugar llegué a inicios de julio; llegué cargada de alegría pues al fin compartiría y aprendería de quienes con su sabia y generosa labor dan vida a la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, una familia bibliotecaria que transforma vidas y que se transforma y crece a partir de esas vidas.
Es poco el tiempo que tengo en este lugar, pero perdurará en mi la alegría de haber conocido a los bibliotecarios de la Red y de inspirarme con su humildad y su trabajo que es guiado por el amor. Perdurará también el recuerdo de Alfredo y su familia: ellos, a través de su trabajo y de su fuerza interna, me han enseñado el valor de creer en los demás; me han enseñado que juntos somos más fuertes y que uno más uno es uno. A cada uno de ellos me los llevaré en el corazón.
Cajamarca y su gente me han dado un regalo eterno pues en este lugar volví a creer en la magia; en este lugar aprendí de la mano de Alfredo la importancia de vivir intensamente la solidaridad…”La vida es un ratico”, me dijo mientras subíamos al Apu Qayaqpuma”.
Gracias, Lizeth. ¡Qué grato sabernos juntos en este andar que siempre empieza!
¡Bienvenida a la comunidad!

Jacinto

Me llamo José Jacinto Aguilar Neira, de la comunidad de Carrizal, en la provincia de Cajabamba. Soy coordinador zonal de Bibliotecas Rurales. Tengo más de treinta años de bibliotecario.
Para mí, la lectura es un avance más de respetar nuestra propia cultura y también de mantener todo lo que nos rodea a la vuelta: tanto leerlo como también describir la historia de nuestros paisajes, de nuestra propia vivencia.
Por eso voy incentivando a las comunidades para hacer círculos de lectura, para que todos vayamos leyendo.
En realidad sí se ha conseguido bastante ánimo: la gente ya se conoce y conoce más. Ya no nos dejamos engañar como más antes, que se dejaban engañar porque no había esa concurrencia de estudio; ahora, como leen los libros, ya están un poco alertas a lo que va a pasar.
Porque la situación es un poco medio problemático ahora, sobre todo por motivos del medio ambiente: tenemos que ponernos alerta, enteramos de lo que están haciendo con nosotros, de cómo afectan el agua, afectan el aire y la tierra.
Por eso nuestro mayor desafío es reunirnos y entre nosotros evaluar qué es lo que debemos hacer, cómo enfrentar los problemas: también porque porque a veces las autoridades políticas están a favor de las empresas destructoras y a nosotros nos dejan de lado, ya no hay justicia para el pobre… Pero nosotros tenemos que poner de nuestra parte, comprender entre todos para vivir mejor.

Deslumbre del Qayaqpuma

Tras enormes esfuerzos –y más de un desengaño con gente que ofrecía apoyar y luego se hacía la desentendida–, nuestro amigo Francisco Vigo ha logrado publicar el fotolibro “Qayaqpuma”.
Ya antes, Pancho había llevado su exposición fotográfica a Lima, Arequipa, Cajamarca y Shangahi, pero la idea del libro no cesaba.
Hace apenas unas semanas este libro alcanzó a nacer. En cada página puede verse el minucioso cuidado que Pancho ha puesto para su edición. Van nuestras sinceras felicitaciones por este excelente trabajo.
Nuestro compañero Alfredo Mires ha escrito la presentación del libro, con el título “En el nombre el hijo”, y en ella señala:
“… esta percepción entrañable del patrimonio no es un arcaísmo, no es una idolatría ni un rezago del paleolítico como algunos entendidos obtusos se empeñan en señalar. El sentido de filiación con la tierra es un estado superior del desarrollo humano, una superación de la majadería civilizatoria.
El trastocamiento del mundo andino y primordial –desde hace ya más de quinientos años– no solo significó el genocidio y el ecocidio, sino también el hurto flagrante de la memoria y el saqueo de sus repositorios.
Y la devastación no cesa: el majestuoso Apu Qayaqpuma –otrora venerado y ensalzado por las comunidades fundadoras de la cultura– no sólo se halla amenazado por la usura extractivista, sino que es permanente objeto de embasuramiento y mancha.
Su sola existencia nos sigue convocando, su sola fragilidad nos sigue interpelando”.

julio 18, 2017

Visita

Hace apenas unas semanas recibimos la visita de un grupo de estudiantes, con los profesores Elías Rengifo y Guissela Gonzales, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ellos llegaron con el ánimo franco de conocer de cerca nuestra experiencia.
Antes de venir, acopiaron libros de algunos amigos y nos los trajeron, generosamente, para nutrir nuestro Centro de Canje: Reconocemos con sinceridad y afecto este gesto solidario.
Pudimos sostener más de una reunión en la que compartimos diversos aspectos relacionados con nuestro quehacer. Pudimos también visitar una biblioteca en el campo, en la que pudo observarse directamente la dinámica comunitaria de animación a la lectura y afirmación cultural.

Solidario

Hace algunos días recibimos una valiosa donación de libros para nuestras bibliotecas.
El Sr. Iván Ledesma Vílchez se comunicó con nosotros para ofrecernos  algunos libros de su colección personal y aportar así a las tareas de nuestra Red en las comunidades.
No nos conocemos personalmente, pero ha visto y ha leído acerca de la propuesta y sabe que su donación será bien recibida y utilizada por nuestros lectores.
Desde este espacio queremos reconocer su gesto solidario. Así también comprobamos que en este país y en el mundo entero –a pesar de las privatizaciones y los desamparos–, prevalece la buena gente capaz de acciones sinceras y desinteresadas.

julio 12, 2017

¡Asamblea!

Cada Asamblea de la Red es sinónimo de encuentro, juntura, comunidad, la oportunidad grande para compartir nuestros caminos y andares.
“Gracias por avisarme, ya estoy separando mi tiempo”, “Estoy visitando mis bibliotecas”, “Saludos de mis bibliotecarios”… así, emocionados, responden los coordinadores voluntarios de la Red cuando les avisamos que la Asamblea ya está cerca.
Toca ver quién los reemplaza en ese tiempo con los trabajos en la chacra; toca recoger los libros para el canje, los registros de lectores, el aporte para la olla común. Y aquí ir preparando todo. Es minga: trabajo comunitario y voluntario.
En el fondo es fiesta, porque se celebra y enhebra.
¡Bienvenidos, compañeros!

Valentina


Desde hace una par de semanas contamos con la grata compañía de Laura Valentina Bocanegra Villegas, estudiante de Ingeniería industrial y Tecnóloga en diseño, implementación y mantenimiento de sistemas de telecomunicaciones.
Ella vino por tierra desde Cali, Colombia, para integrarse como voluntaria con nosotros. Le ha tocado bregar con varios días de viaje y luego con las bajas temperaturas de este tiempo en Cajamarca.
“Me entusiasmé en conocer Bibliotecas por lo que mi mamá me contó –dice Valentina–, pero además creo que esta propuesta es una forma de oposición a un sistema que, simplemente, nos está educando para ser consumistas sin importar el ambiente, un sistema al que solamente le interesa satisfacer caprichos. Bibliotecas Rurales da otra opción: abre la mente de las personas para que sean capaces de tener criterios y puedan elegir un camino diferente.
Me gusta ayudar, quiero poner a disposición lo que he aprendido”.
Laura Valentina se ha integrado en las tareas cotidianas de la Red, revisando nuestro sistema de comunicaciones y electricidad, y ahora apoya en el Centro de Canje preparando los libros que llevarán los coordinadores a las diferentes comunidades en la próxima Asamblea.
Gracias, Valentina, por tu entereza, por acompañarnos compartiendo el entusiasmo y la alegría.
¡Bienvenida a la comunidad!

Semillas germinando en Huamachuco

Me sentí honrada con la tarea de regresar a Huamachuco, Departamento de La Libertad, unas semanas después que de iniciar diez nuevas bibliotecas rurales en los barrios populares de la ciudad.
Fui recibida cordialmente por las hermanas Yesi y Rocío Altamirano, coordinadoras y educadoras del Proyecto Amigo, la organización con la que estamos enyuntados en esta tarea.
Con Rocío pasamos un día entero caminando entre los barrios y visitando las bibliotecas emergentes. Fue una alegría ver las semillas ya arraigadas: Cada bibliotecaria había acomodado amorosamente nuestros libros en sus nuevos espacios, donde esperan recibir comuneros animados a quienes puedan compartirse.
En su recepción, cada bibliotecaria demostró humildemente su dedicación y voluntad para ser un impulso en sus barrios, para juntar libros y almas. Desde la joven Maribel Agreda, que está construyendo su hogar, a Doña Irma Vera Valderrama, quien es una dirgente local en la Ronda (organización comunitaria de justicia) de su barrio… ¡El grupo de nuevas integrantes es tan diverso como brillante!
¡Gracias por la amable bienvenida y por asumir este camino!
Lynda Sullivan
Voluntaria de la Red

junio 24, 2017

A Rafa le gusta leer

Rafa es un niño que vive en Celendín, apenas tiene seis años y está aprendiendo a leer y escribir en la escuela, pero su aprendizaje no se limita a lo que su maestro le enseña: Rafita gusta, sobre todo, de leer por su cuenta y desde la voz de su madrina.
Doña Consuelo, quien es bibliotecaria en Rosario Bajo, lee con ganas los cuentos preferidos por Rafita y, mientras ella lee, él se adelanta de rato en rato porque se sabe de memoria lo que sigue en cada renglón de su cuento preferido: El zorro y la candela.
Y no se trata solamente de lo que le hace reír, sino lo que le hace pensar: “¡Fuera, zorro!”, dijo, “¡Eso le pasa por haragán!”. Y se soltó a reír.
Si todos los niños leyeran como él y si todas las madrinas leyeran a sus ahijados, como lo hace doña Consuelo a Rafita y a todos los niños que visitan su biblioteca, otra sería nuestra historia.